domingo, 27 de enero de 2013

AvefeniS

Tengo la tinta fresca y un puñal listo para retorcerte las tripas.
Tengo el ojo certero y la mente limpia de humo espeso.
Tengo días con más horas, minutos y eclipses de sol, con pasto fresco y guerra de caracoles.
Tengo cien mil razones válidas para todo, pero 71 argumentos para rebatirlas.
Tengo un quiosco para atender cuando quiera, pero no ganas de vender caramelos.
Tengo perros, tengo gato, tengo 5 polacos y un globo terráqueo donde conteo países.
Tengo mucho más que antes. Mucho más que ayer.
Pero no tengo a quien contárselo.

Busco unas orejas hoy.

martes, 22 de enero de 2013

Desperado


Desperado, why don't you come to your senses?
You been out ridin' fences for so long now.
Oh, you're a hard one,
But I know that you've got your reasons.
These things that are pleasin' you,
Can hurt you somehow.

Don't you draw the queen of diamonds, boy,
She'll beat you if she's able.
Know the queen of hearts is always your best bet.
Now it seems to me, some fine things,
Have been laid upon your table.
But you only want the things that you can't get.

Desperado, oh, you ain't gettin' no younger:
Your pain and your hunger, they're drivin' you home.
And freedom, oh freedom,
Well, that's just some people talkin'
Your prison is walking,
Through this world all alone.

And don't your feet get cold in the winter time?
The sky won't snow, the sun won't shine
It's hard to tell the night time from the day
You're loosin' all your highs and lows
Ain't it funny how the feeling,
Goes away?

Desperado, why don't you come to your senses?
Come down from your fences, and open the gate
It may be rainin', but there's a rainbow above you,
You better let somebody love you,
You better let somebody love you,
You better let somebody love you,
Before it's too late. 


Cancion compuesta originalmente por "The Eagles" pero secuestrada para siempre por el viejo sabandija este. Vibra, abajo y arriba, mucho mas arriba de lo que es posible alcanzar.
*A veces, llorar es lo mas feliz.

lunes, 21 de enero de 2013

El fin del Mundo es el inicio del Universo

El objetivo pasa por encender un fuego.
Arrimar leña filosa de monte y un colchón de piñas.
Soltar un fósforo cabeza dura en flamas.
Y esperar.
A que el calor derrita los polos -hoy una Antártida flota en mi cerebro-.

Luego, bajo la nieve ahora encharcada, escarbar en busca de pastito verde, tozudo de enraizar el pedregullo. Este frío congela. Detiene. Pero no mata.

Va siendo hora de ser.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Inmune


Inmune.
Inmune
a lo feo,
a que duela,
a las tripas.
A vos.
A la belleza,
a los días,
y a las rejas.
Inmune
a la lluvia
y al sol que calcina
las ideas.
Inmune
a los pasos torpes,
a la visión del ciego,
al puzzle infinito.
y a ser aún más ciego.
Inmune a ser parte de algo,
o de todo.
O de nada.
Inmune a la existencia.
Al mundo
que ya no es mi mundo.
A todo eso quizá esté inmune,
pero esta vez
necesito enfermar.
Necesito enfermar.
Necesito enfermar.

martes, 11 de septiembre de 2012

Diario ínfimo - II

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Tres jokers. Cercanos, casi tocándose, miraban desde el pavimento y sonreían al saber que los iba a rescatar. Dos negros, uno rojo.  Imposible no reparar en ellos, cuando busco creer en ellos.
Caminaba con Joâo rumbo al Miguelete. Comienzo el día temprano para mis parámetros, con la certeza marcada de correr en la mañana para despertar las ideas y espabilar el ánimo. El barrio está agitado por la semana campestre entonces el aire se llena de 4x4 y las niñas de Millán caminan envueltas en botas de montar.
El arroyo parece popular. Señoras caminando, alguna pareja de veteranos hace footing y multitud de escolares comen la merienda vigilados de cerca por las maestras. Un niño inquiere si soy su "pariente" y si Joâo es un perro "ladrador", cuando en realidad me consulta si es raza "labrador". Otro le responde que es el propio. Comienzo el trote y me alejo de la realidad del lenguaje.
El tobillo derecho se hace sentir, entonces afirmo mis sospechas en su relación directa con el talón izquierdo y un completo desencaje del cuerpo sobre su eje. Cargo sobrepeso, ya lo he dicho. Las voces conversan y generan archivos con ficheros interminables. El cráneo es un bombo legüero de gravedad cero, donde las ideas flotan y chocan entre si sin orden aparente.
Resisto dos vueltas. Es suficiente. Incluso para Joâo, que rosado de lengua exige tomar agua. Decido regresar bordeando todo el predio de la Rural. Estudio los calcos en los autos, las matrículas; trato de descifrar de qué departamento provienen aunque todos lucen como atacados por stickers puntaesteños. Policías en moto circulan para prevenir que los niños no ataquen a la gente. Encargados de seguridad vestidos de negro se comunican por handies. La avenida Büschental no perdió solo los árboles. Parece haberse llevado pedazos de mi niñez entre folletos y docenas de churros.
Llego a casa y guardo las cartas. El perro ya está en el fondo practicando sus tácticas de ataque sobre el Oso. Pienso en esa exposición y como esperaba cada setiembre para visitarla. Para recorrer el stand de EEUU. O el de Francia. Para oler la bosta de vaca y el sudor de los animales en los galpones. El entorno me era ajeno, porque simplemente gozaba la actividad de estar allí.
Hoy no. Me he vuelto un fisgón, un voyeur del presente tangible que aparece filtrado una y otra vez por capas de prejuicios y conjeturas. No creo en lo que ven mis ojos, creo en la realidad de mi mente. En el poder de papeles numerados que encuentro en la calle. Busco la magia aún donde no está. Necesito su azar para hacerme sentir vivo, para sentir que la sorpresa sigue existiendo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Diario ínfimo - I

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Me propongo la escritura diaria como mandato. Como disciplina. Si, ya leí "el discurso vacío". Pero Levrero era un maestro tocado por letras del más allá y su simple diario ilustra un cerebro y una manera única de ver el mundo. No es mi caso.
Apenas me propongo escribir. Juntar palabras, pegaditas una atrás de la otra con un mínimo de coherencia. No busco llegar a algún lado, porque ni siquiera sé a dónde estoy yendo. Supongo el viaje consiste en eso: sentarse en un velero con ruedas y esperar el viento pampero. Luego dejarse llevar.
Últimamente estoy muy abrigado. Camperón, saco, camisa. Todo lleno de bolsillos. Estos, a su vez, cargados de elementos. Fui boy scout, entonces debo estar preparado para el fin del mundo con mi libretita, el libro que nunca leo y las gotas para disimular lo indisimulable. Cuando no llevo mochila, estos receptáculos de objetos se cargan aún más. Música, hojillas, tabaco aleatorio, muchas llaves. Nunca supe viajar liviano. Siempre fui del equipo de los precavidos, de esos que se preparan para el fin de los días cuando salen a tomar el 149. Pero sin paraguas, porque no entran en el bolsillo.
Voy tres párrafos. Es bastante. Mis letras se arrastran como los caracoles del fondo que perezosamente suben la pared blanca, pelada, áspera. No hay más sombra en el patio, los arbustos fueron recién cortados, la parra viajó a una volqueta. Solo la estructura roja, muda de fierros viejos, observa la mesa de azulejos añorando la época feliz de familia reunida allí debajo. Hoy puede observar un piso de cemento agrietado, donde los yuyos pelean por un lugar esquivando los soretes de Joâo.
Es martes, pero la sensación es la de un lunes espantoso. Cansino. Creo tener el cuerpo en punto muerto y el flujo neuronal atascado en un cuello de botella. Un tapón. Un gran corcho impide el grito, cuando busco desangrarme en la puerta de tu casa.  
Todo debería ser rojo.

martes, 29 de mayo de 2012

Nado sincronizado en la pecera

Pegando la curva del Miguelete
el ford Ka forzaba tristeza.
La luz era tan amarilla
y el asfalto abrazaba tan fuerte, 
sin respirar,
que de aire se llenaron
los ojos

Las pupilas se vuelan.
Remonten la Tierra
¡ya!
Es momento de salir,
porque vibra la espina dorsal
y la musica solo sopla
aún más
y más.

Cantemos.
Solo el abrazo puede unir
las neuronas desgastadas.
Solo el abrazo puede ser
un salvavidas nocturno
en la distancia atroz.

Tengo las comisuras
llenas de sal
que hoy sabe añejo.
De explotar caprichos en la almohada
y confesiones en la ducha.
De criar cuervos.
Ciegos.

Persigo la lluvia.
Agua, que limpie las aceras
y me inunde el cerebro. 
Otra vez.

Enjuago los ojos sin pensar
y brillo en el espejo.
Al fin,
todo es más fácil
y es lo que parece.


* Siento la distancia medida en palabras, en la fluidez del canal comunicativo. Aquellos que están más lejos pueden doblarnos la esquina mañana. El vecino puede ser un alien. Tus padres, hologramas.